La paz de Cristo… ¿Cuál es la idea que el mundo tiene de paz?
En Colosenses 3:15 dice:
«Y que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, a la cual en verdad fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.»Por ejemplo, el mundo comienza guerras para tener paz, porque la idea que el mundo tiene de paz está muy equivocada; hay otras personas que creen que la paz es la ausencia de problemas; si no hay problemas, hay paz, y no es así. El Señor Jesús en una ocasión no estaba delante de un problema, estaba en el medio del problema; porque estaba dentro de una barca con los discípulos y de la nada se levantó una gran tormenta, y los discípulos lo tenían cerca, pero ellos estaban afligidos, desesperados, atormentados y buscaron a Jesús, pero cuando lo encontraron, ¿Sabe cómo estaba el Señor Jesús? Durmiendo en la barca en medio de una tempestad, es decir, en medio de una tormenta, Él tenía paz. La verdadera paz es independiente de aquello que podemos tener delante de nuestros ojos. Y la paz de Cristo es un indicador de la condición espiritual de uno con Dios. En el evangelio de Juan, Él dice así:
«Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo.» Juan 16:33«No es en la iglesia o en la religión que se encuentra la paz, es en Él; porque en el mundo tenéis tribulación, aflicción, angustia, tempestades, tormentas, problemas, decepciones… Pero, ¿quién es el Señor Jesús? Porque Él solo no es la paz, Él es el Príncipe de la paz», explica el obispo Djalma. Como leímos en Colosenses, la paz es un indicador de la condición espiritual de una persona. Vamos a pensar que usted es una persona que no tiene problemas específicos, pero no tiene paz, porque no tiene vida con Dios; no existe la presencia del Espíritu Santo en su vida. Pero hay otros que dicen así: «Obispo, yo he tenido tribulaciones, dificultades, estoy en el medio de la tormenta, pero no hay nada que quite la paz que hay adentro de mí; aun estando en la tempestad, duermo tranquilo en las noches porque nada quita mi paz. Y esta paz en medio de la tormenta indica 2 cosas: que la paz de Dios fluye naturalmente, la persona vive tranquila y sin desasociego, consciente de que Jesús tiene el control porque ella está viviendo en obediencia a Él. Pero cuando la paz está ausente y surge el desasociego, el indicador señala que hay algo mal en la vida espiritual, tal vez algún pecado o desobediencia a Dios. Sin el Espíritu de la paz el corazón pasa a ser dominado por conflictos internos, como confusión, rencores, angustias y resentimientos. Para que la paz asuma el control del corazón, la condición es la entrega voluntaria del propio corazón. ¿Usted conoce a alguien que obedeciendo a Dios no tenga paz? Es imposible. El obispo Djalma también resalta: «Porque si yo vivo según mi voluntad yo soy el responsable de mi vida; pero si yo vivo según la voluntad de Dios Él es responsable de mi vida, y esto va a traer seguridad a mi vida, y con la seguridad viene la paz.» Eso es lo que representa la Santa Cena: la entrega total del Señor Jesús por nosotros, a la espera de que también nosotros nos entreguemos a Él. Hoy es el día para usted regresar a su casa con una vida transformada adentro y afuera; no va a vivir libre de problemas, incluso viviendo la fe va a tener más problemas aún, pero será solo por fuera, porque adentro reinara la paz de Dios. Pero la condición es entregar su voluntad a Dios. Obispo Djalma





