Un mes después de la tragedia, la esperanza sigue necesitando manos dispuestas a ayudar.
Gracias a cada persona que ha extendido su mano a quienes hoy enfrentan momentos de profunda vulnerabilidad. Su solidaridad ha permitido brindar ayuda inmediata a cientos de familias afectadas.
Ahora comienza una etapa igual de importante: acompañar, atender y dar seguimiento a quienes aún lo han perdido todo. Niños, adultos mayores, familias en refugios y personas heridas siguen necesitando de nuestro apoyo.
Usted también puede ser parte de esta misión. Con sus donaciones de alimentos no perecederos, agua, medicamentos, insumos o cualquier aporte, estará llevando esperanza a quienes más lo necesitan.
Quien piensa en el prójimo, piensa como Dios.



