La primera característica de quien tiene el corazón de Dios

La primera característica de quien tiene el corazón de Dios

Por admin

Podemos notar la alegría de David al llevar el arca a Jerusalén. Estaba tan feliz que no le importó bailar frente a sus súbditos. En el fondo, David siempre quiso servir a Dios. Yo imagino que a David, cuando era niño, le gustaba escuchar las historias que le contaban sobre cuando había un tabernáculo en Israel y cómo los levitas trabajaban día y noche en él. Y como él no era hijo de un levita, solo soñaba con tal función privilegiada de poder vivir para servir a Dios.

Lo que él no sabía es que Dios ve los corazones, y cuando vio el suyo, lo vio como un verdadero levita, aunque no tenía la sangre de uno. Mientras que los propios levitas de la época no se movilizaban para regresar con las costumbres del tabernáculo, David se aseguró de que esa fuera la primera cosa que se hiciera al volverse rey; él conquistó Jerusalén para entonces traer el arca de la alianza a su debido lugar.

David entonces mandó construir el tabernáculo justo frente a su palacio, no solo para admirarlo todos los días, sino estar cerca de él y sentirse parte de él, como lo describe tan bien en el Salmo 84:

«¡Cuán preciosas son Tus moradas, oh Señor de los ejércitos! Anhela mi alma, y aun desea con ansias los atrios del Señor; mi corazón y mi carne cantan con gozo al Dios vivo. Aun el ave ha hallado casa, y la golondrina nido para sí donde poner sus polluelos: ¡Tus altares, oh Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío! ¡Cuán bienaventurados son los que moran en Tu casa! Continuamente te alaban. […] Porque mejor es un día en Tus atrios que mil fuera de ellos. Prefiero estar en el umbral de la casa de mi Dios que morar en las tiendas de impiedad.»

El deseo de David era servir a Dios, por eso él fue elegido para ser rey de Israel. Es por eso que no fue un profeta, ni un levita, ni un sacerdote quien tuvo la inspiración de construir la CASA del SEÑOR, sino David.

La primera característica de quien tiene el corazón de Dios es esa: servirle todos los días de su vida. Una característica espiritual que solo el propio Dios ve, y por eso elige y da Su Espíritu.

Esa es la razón por la que muchos no reciben Su Espíritu. ¿Para qué Lo quieren, si Él vino para que podamos servirle a Dios como levitas?

Por Cristiane Cardoso