La Armadura de Dios

La Armadura de Dios

Por admin

Tarde o temprano, todo cristiano percibe que su vida cristiana es un campo de batalla y que, si no cuenta con toda la armadura de Dios, es imposible decir:

«He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe» (2 Timoteo 4:7).

El Espíritu Santo instruyó a Pablo a usar un lenguaje militar para ilustrar el conflicto del cristiano con Satanás. Y este, a su vez, ha utilizado al mundo, a la carne y a su ejército de espíritus inmundos contra los cristianos para afrontar al Dios Altísimo. Pero ¡gracias a Dios que el Señor Jesús no nos dejó huérfanos! Por lo contrario, Él nos envió a Su Espíritu para guiarnos y brindarnos asistencia en los momentos de las tribulaciones.

«No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Un poco más de tiempo y el mundo no Me verá más, pero vosotros Me veréis; porque Yo vivo, vosotros también viviréis.» (Juan 14:18-19)

«En el Campo de batalla Solo el verdadero cristiano enfrenta a tres enemigos feroces: al mundo, a su propia carne y al diablo.» (Efesios 2:1-3)

El Mundo

El mundo concierne a la sociedad en la que vivimos, que se opone a la fe en el Dios de la Biblia Sagrada y satisface la pasión de la carne (deseos, sensualidades, codicias), la pasión de los ojos y la arrogancia (orgullo) de la vida.

«No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.» (1 Juan 2:15-17)

La Carne

La carne es la vieja naturaleza rebelde que heredamos de Adán, que se rehúsa a obedecer la Palabra de Dios y que no es capaz de hacer algo para agradarlo. Israel ha sido un ejemplo de esto, pues Él le dice a la nación:

Todo el día he extendido Mis Manos a un pueblo desobediente y rebelde (Romanos 10:21). Pero, en Su muerte y resurrección, el Señor Jesús venció al mundo —y nos dio el derecho de vencer también (Juan 16:33; Gálatas 6:14)—; venció a la carne (Romanos 6:1-6; Gálatas 2:20) y venció al diablo (Efesios 1:19-23). Ezequiel 36:28-38

¿Qué es una armadura?

La armadura es una vestimenta protectora que se utiliza para la defensa del cuerpo físico. La Armadura de Dios es una vestimenta invisible a los ojos humanos, pero visible a los ojos del diablo y de sus demonios. Por lo tanto, la Armadura de Dios es puramente espiritual. Su único objetivo es la defensa personal del alma salva.

«Revestíos de toda la Armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo.» (Efesios 6:11)

El énfasis en la palabra “revestíos” es intencional, porque da la idea de una orden Divina, que debe ser obedecida, cueste lo que cueste, teniendo en cuenta el valor inconmensurable de la conservación de la salvación eterna del alma.

La Armadura de Dios

1. VERDAD;
2. CORAZA DE LA JUSTICIA;
3. EVANGELIO DE LA PAZ;
4. ESCUDO DE LA FE;
5. YELMO DE LA SALVACIÓN;
6. ESPADA DEL ESPÍRITU;
7. ORACIÓN, SÚPLICA y
VIGILANCIA EN EL ESPÍRITU.

«Estad, pues, firmes, ceñida vuestra cintura con la verdadrevestidos con la coraza de la justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz; en todo, tomando el escudo de la fe con el que podréis apagar todos los dardos encendidos del maligno. Tomad también el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios. Con toda oración y súplica orad en todo tiempo en el Espíritu, y así, velad con toda perseverancia y súplica por todos los santos;» (Efesios 6:14-18)

No sirve de nada vestir una o algunas piezas de la Armadura. ¡Si Dios nos da toda Su Armadura es porque Él sabe que necesitamos usar todas las piezas! No importa el sacrificio constante en todo momento, porque si falta una única pieza de la armadura, con certeza el diablo usará esa brecha para entrar. Revestirse de toda la Armadura de Dios es tan importante para mantener la salvación del alma como lo es el oxígeno para la vida en este mundo. Para tener una idea de su importancia basta meditar en las cartas que el Señor Jesús les envía a los ángeles de las siete iglesias del Apocalipsis. La salvación del alma le es prometida solamente al vencedor. Para Dios, vencedor no es aquel que conquista el mundo y pierde su alma.

«Pues ¿qué provecho obtendrá un hombre si gana el mundo entero, pero pierde su alma? O ¿qué dará un hombre a cambio de su alma?» (Mateo 16:26)

Acompañe cada miércoles el estudio de la Amadura de Dios a las 6:30 en el

Templo de la Fe: Av. San Martín N° 40 entre Bloque Dearmas y la estación del metro Artigas.

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