Qué fácil es engañarse

Qué fácil es engañarse

Por admin

Muchas personas conocen el versículo: «… y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» Juan 8:32. Pero están las que ignoran la primera palabra de ese versículo, y este versículo no se puede leer aisladamente. La primera palabra es: «Y». E «Y» en el inicio sugiere que es la conclusión de algo que el Señor Jesús dijo anteriormente. Entonces, la pregunta que nos queda es: «¿Qué dijo antes?».

La respuesta está en el versículo anterior: «Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en Él: Si vosotros permaneciereis en Mi Palabra, seréis verdaderamente Mis discípulos…», Juan 8:31. Este versículo no es tan conocido, porque exige un poco de responsabilidad individual.

Es decir: «Si ustedes permanecen en Mí, serán verdaderos discípulos, porque hay muchos discípulos falsos». Y para que las personas conozcan la verdad, primero, la Palabra de la verdad tiene que estar en el interior de ellas. Y, si los discípulos practican y no se olvidan lo que aprendieron, esa verdad los liberará.

¿Observó qué fácil es que las personas se engañen con versículos sueltos de la Biblia? Son versículos que solo prometen porque, si los leemos aisladamente, solo hablan de promesas. No hablan sobre la obligación del que cree. Hay innumerables ejemplos al respecto. Por ejemplo: «… porque por gracia sois salvos…», Efesios 2:8, da la impresión de que todos serán salvos, pero no es lo que el contexto dice. Las personas abordan la Palabra de Dios con emoción y no con inteligencia. Y muchas de ellas perderán la Salvación, lamentablemente. Porque no prestaron atención a lo que la Palabra de Dios realmente dice.

Aquí hay una condición, tiene que escuchar y permanecer para que la Palabra lo libere. Es decir, la Palabra del Señor Jesús no puede ser algo pasajero que, en 30 segundos, cambia de enfoque y sigue con su vida. El oyente de la Palabra de Dios que no practica es como el hombre que se mira al espejo y enseguida olvida lo que vio. Pero los que escuchan la Palabra, la Palabra entra en ellos, ellos viven la Palabra y son liberados por la Palabra.

Para que la verdad la libere, tiene que dejarla entrar, tiene que vivir en usted. Es necesario pensar en ella de día y de noche. Debe estar delante de sus ojos, en su mente cuando se levanta y cuando se acuesta. Entonces sí, comenzará a aprender, a ser un discípulo del Señor Jesús.

Es dura la situación de la persona que escucha todos los días la Palabra de Dios, pero no entra en su interior, ese es el estado de la persona que solo es oyente y no practicante.

Así como el profeta Ezequiel le dijo al valle de huesos secos, le ordenó que volvieran a la vida, yo profetizo para usted, en este momento: Reciba vida, salga de esa muerte espiritual en este momento, que el calor del Espíritu Santo llene su alma ahora y que expulse la frialdad de su conciencia. Y que usted con la poca fuerza que tiene, se aferre a esta Palabra que le estoy diciendo ahora, y que se caliente y salga de ese fondo de pozo. Que a partir de hoy no sea más solo oyente de la Palabra, sino practicante. No importa lo que sienta, usted hará lo que Dios manda y permanecerá en esa Palabra a partir de ahora, y esa Palabra la liberará.

Blog Renato Cardoso